A las 06.50 hs., hora en la que el 27 de mayo de 2013 se registró la peor tragedia vial en la historia educativa santafesina, en medio de una densa neblina, como aquel siniestro lunes, familiares de las víctimas y vecinos de la ciudad, llevar adelante el encendido de antorchas en el Monumento frente al hospital.
La actividad se llevó adelante para recordar a las siete docentes y el chófer de la trafic que las llevaba a sus lugares de trabajo, escuelas en zonas urbanas y rurales del norte departamental, quienes fallecieron tras un choque con una camioneta.
Hace 13 años atrás se apagaron las vidas de Luciana Vallejos, Nilda Ruiz, Valeria Valentini, Jésica Odiante, Andrea Soae, Gladis Saavedra, Daniela Figueroa, y el chofer de la combi José María Belen .También murieron los dos ocupantes de la camioneta involucrada en el choque.
Esa mañana quedaron alumnos esperando por sus seños. Compañeros de trabajo que quedaron invadidos por un dolor que los marcaría para siempre. Pero, en casa quedaron hijos, padres, parejas, hermanos…. esperando por quienes amaban y ya nunca estarían en sus mesas, ya no no se escucharían sus sonrisas, no estarían sus abrazos, y todo aquello cuanto cada una de las víctimas del accidente significaban para ellos. Desde allí un duelo interminable para quienes buscan retener con todas sus fuerzas en sus memorias las voces acalladas, las risas que se diluyen en el tiempo, una perdida que los acompaña al despertar y los mira al cerrar los ojos cada noche.
Estas antorchas fueron encendidas para recordar a cada una de las víctimas del mayor accidente educativo que tuvo la provincia de Santa Fe, para recordar que son una luz aún hoy, y buscando iluminar para que no vuelva a suceder lo que aquel 27 ocurrió.
Trece años después fueron pocas las decisiones politicas que se tomaron para resguardar la vida de los docentes que aún hoy deben de continuar viajando porque de lograr titularizar, en el mejor de los casos les toca en otros lugares, sale reemplazos en otras escuelas.
Por siempre en nuestras memorias
