Tras los violentos enfrentamientos del fin de semana anterior, un masivo dispositivo de las fuerzas de seguridad vigiló las manifestaciones que resultaron ser acotadas y pacíficas.
Las tareas preventivas incluyeron decenas de registros previos, patrullajes con soldados y sobrevuelos de helicópteros en el centro de Milán.
Hubo más de 300 demorados, entre ellos 110 menores de edad.