- Cuatro de cada diez hogares tienen un comportamiento “compensador”: ajustan consumos esenciales y preservan algunos gastos vinculados al disfrute.
- El nuevo escenario también cambia la vara con la que se mide si algo es caro, barato o si, directamente, “vale la pena”.
El fenómeno de las “bolucompras”: las familias se dan pequeños gustos a pesar de la caída del consumo
