- Su familia llegó a Entre Ríos en 1926, llegó a tener 150 hectáreas, pero hoy conserva 25.
- Su historia refleja la problemática del sector: mucha oferta, dificultades para colocar la fruta y una rentabilidad por debajo de lo necesario para sostener las quintas.
“Si uno hace fríamente los números, no conviene seguir”: la historia de un productor que resume la crisis de la naranja y la mandarina
