- El de esta temporada, a 25 años de su desembarco en la Argentina, es el que menos respeta las reglas del formato holandés: entra y sale gente a cada rato.
- El público paga para sacar gente en la casa y la producción, si quiere, los vuelve a poner sin dar explicaciones.
- El extraño caso de Andrea del Boca que se fue dos veces, volvió otras dos, en el medio entró la hija a llevarse la valija y tanto “en el adentro” como “en el afuera” no se entiende nada. Ni de eso ni de muchas otras medidas arbitrarias que aniquilaron el formato.
El peor Gran Hermano de todos
