- Jeffrey Epstein pasó años estableciendo contactos en todo Oriente Medio, en busca de negocios y dos aficiones entrelazadas: adquirir artefactos islámicos raros para decorar un edificio singular en su isla privada y expandir su red de personas ricas y poderosas.
Epstein tenía su propia “mezquita” y obtuvo objetos del lugar más sagrado del Islam para adornala
