- El tradicional discurso del monarca para presentar los planes del gobierno coincidió con la profunda crisis del Partido Laborista.
- Reuniones de última hora y negociaciones en las sombras para reemplazar al premier, que se niega a renunciar pese a la presión de su propio partido.
Con el primer ministro Keir Starmer al borde del abismo, el rey Carlos III abrió las sesiones del Parlamento británico
